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Mujer deja a su esposo y sus dos hijos para ser rica y glamorosa, y obtiene lo que realmente se merece - Historia del día

Diego Rivera Diaz
Por Diego Rivera Diaz
27 sept 2021
02:00

Mi esposa nos dejó a mí y a nuestros dos hijos para estar con otro hombre, porque las cosas se pusieron difíciles cuando perdí mi trabajo. Pero recibió su merecido cuando el karma hizo lo suyo.

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Mis hijos estaban llorando de nuevo. Ya era algo normal, volver a casa y encontrarlos llorando, pero ese día sonaban aún más tristes que de costumbre.

Cuando entré a la sala, vi a mi hija, Cecilia, parada junto a la cuna de su hermanito, intentando calmarlo a pesar de que ella también estaba llorando. La escena me estremeció.

Mi esposa Alexa nos dejó a mí y a mis hijos por un hombre rico. | Foto: Shutterstock

Mi esposa Alexa nos dejó a mí y a mis hijos por un hombre rico. | Foto: Shutterstock

"¿Dónde está tu madre?", le pregunté a Cecilia.

"Se fue hace varias horas, papá", dijo entre llantos.

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Recogí al pequeño Juan y comencé a arrullarlo mientras lo mecía en mis brazos. En cuanto cayó dormido, tomé a Cecilia de la mano y la llevé a la cocina, para darle algo de comer.

La cocina estaba en malas condiciones. Los gabinetes estaban rotos, y la mayoría de los electrodomésticos estaban estropeados. Sin embargo, no tenía dinero como para repararlos.

En medio de la cocina, me encontré con una nota escrita por mi esposa Alexa. "Estoy cansada", decía la nota. "Cansada de estar en bancarrota, cansada de vivir en la pobreza contigo y los niños".

"No puedo tolerarlo más, y a partir de hoy, he decidido anular nuestro matrimonio. Encontré un hombre con el dinero para cuidar de mis necesidades, y he decidido estar con él. Cuida de los niños, y no me busques".

Si mis hijos no hubiesen estado ahí parados, hubiese comenzado a llorar en ese instante. Pero no iba a permitir que se sintieran peor de lo que ya se sentían.

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"¿Dónde está mami?", me preguntó Cecilia.

CeeCee preguntó entre lágrimas dónde estaba su mamá. No pudo responderle. | Foto: Getty Images

CeeCee preguntó entre lágrimas dónde estaba su mamá. No pudo responderle. | Foto: Getty Images

Era una niña muy perceptiva, así que me tomé mi tiempo antes de responder. Finalmente, decidí decirle la pura verdad. "Tu mamá ya no va a estar viviendo aquí con nosotros, mi amor", le dije. "¿Por qué?", preguntó, con lágrimas en los ojos. No pude responderle.

Mi vida cambió esa noche. Fue difícil prepararles algo de comer a mis hijos mientras me tragaba mis emociones. El día siguiente no fue más fácil. Me levanté temprano para alistar a Cecilia para la escuela, cambiar el pañal de Juan, limpiar la casa, lavar los platos, e ir a trabajar.

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Trabajaba conduciendo un taxi, porque había perdido mi trabajo como consejero financiero varios meses atrás. No podía costear una niñera para Juan, así que tenía que llevarlo conmigo al trabajo.

Todos los días conducía por toda la ciudad, recogiendo y dejando a gente en todas partes con mi hijo a cuestas. Por supuesto, a algunos les molestaba, pero a otros les parecía totalmente adorable.

De las incontables personas que subieron a mi taxi, una mujer siempre me hacía sentir cohibido. Su nombre era Linda, y le encantaba jugar con mi hijo.

Trabajaba como consultora en una empresa, y se convirtió en una cliente regular poco después de que mi esposa me dejó. Hasta a Juan le caía bien, y siempre reía cuando escuchaba su nombre.

Jacob siempre reía al escuchar el nombre de Linda. | Foto: Pexels

Jacob siempre reía al escuchar el nombre de Linda. | Foto: Pexels

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Linda nunca me hizo sentir menos por ser un chofer de taxi. Cuando la llevaba a su trabajo, me hablaba de cosas interesantes e intelectuales, y siempre me dejaba sintiéndome fresco y renovado. Un día, la invité a cenar. Temía que dijera que no.

"¡Pensé que jamás me invitarías!", me respondió encantada.

Una cita se convirtió en dos, y al poco tiempo, nos veíamos con frecuencia. Comenzó a visitarme en mi hogar, y Cecilia la adoraba, porque nunca llegaba sin un buen cuento o regalos para los niños.

Pasaron los meses y nos hicimos cada vez más cercanos. Finalmente, la relación llegó a ser amor, y un buen día, le pedí a Linda que fuera mi mujer. Ella dijo que sí, y se mudó con nosotros. Gracias a su apoyo, pude aplicar a más trabajos, y por fin conseguí un buen puesto.

Vivimos bien, y tras varios años, renuncié a mi trabajo y comencé mi propia agencia. La vida siguió adelante felizmente para ambos. Pero un día, sin previo aviso, mi ex esposa regresó.

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Me dijo que el hombre por el cual me abandonó la había abandonado por una mujer más joven, y que la dejó igual que la encontró: sin un centavo. "Lamento haberte dejado de la forma en que lo hice", me dijo.

Le pedí a Linda que fuera mi mujer. | Foto: Pexels

Le pedí a Linda que fuera mi mujer. | Foto: Pexels

"Estoy feliz de que lo hayas hecho", le respondí, y le cerré la puerta en la cara. Realmente estaba feliz, porque si ella no me hubiese dejado, nunca hubiese conocido a una mujer tan amable y maravillosa como Linda.

Alexa regresó en varias otras ocasiones, buscando problemas, pero finalmente dejó de hacerlo cuando Cecilia le dijo sus verdades. No quería tener relación alguna con una mujer que había abandonado a su familia en su peor momento.

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¿Qué aprendimos de esta historia?

La paciencia es una virtud. Alexa no tuvo paciencia para volver a la vida cómoda luego de que su marido perdiera su trabajo, así que le dejó una insensible nota y echó su relación por la borda. Tristemente, para cuando entendió el tamaño de su error, su familia ya no quería tener una relación con ella.

El apoyo adecuado es crucial. En vez de apoyar a su marido durante las dificultades, Alexa se quejó sobre su pobreza y hasta lo dejó. Cuando conoció a la mujer correcta, que le dio el apoyo y aliento que necesitaba, pudo progresar.

Comparte esta historia con tus amigos. Podría alegrarles el día, o inspirarlos a ser mejores

Esta es una obra de ficción. Nombres, personajes, negocios, eventos e incidentes son productos de la imaginación del autor. Cualquier parecido con personas reales, vivas o fallecidas, o hechos reales es pura coincidencia.

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