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Juego de tazas de té sobre una mesa. | Foto: Shutterstock
Juego de tazas de té sobre una mesa. | Foto: Shutterstock

Mujer pone un polvo blanco en la taza de té de su suegra y se sienta a esperar - Historia del día

Una mujer decidió agregar un poco de polvo blanco en la taza de té de su suegra porque la mujer había sido cruel con ella y no le había permitido compartir con su esposo.

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Rosa y su esposo José acababan de casarse. Formaban una pareja joven de veintitantos años y estaban muy enamorados. Pero tras su luna de miel se mudaron a la casa de su suegra, Marta, pues estaban renovando su nuevo apartamento.

La señora era una mujer astuta que no quería a su nuera. Cuando su hijo estaba cerca actuaba amigablemente con Rosa. Pero se transformaba cada vez que él se iba, generalmente por motivos de trabajo.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Le gritaba a la pobre mujer y la obligaba a hacer todas las tareas del hogar. Le decía que no se debería permitir que una perezosa continuara con su hijo.

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El constante acoso que Rosa sufría a manos de Marta la estresaba mucho. Comenzó a sufrir de insomnio. Su vida como recién casada no era lo que le habían dicho que sería.

No podía tener relaciones íntimas con su esposo porque su suegra nunca se apartaba de su hijo y la falta de intimidad casi arruina su relación. Era como si la mujer intentara deliberadamente sabotear su matrimonio.

Un día, Marta estalló porque Rosa había preparado la cena sin preguntarle qué le gustaría comer. “¡Piedad!”, gritó la mujer. “¿Por qué me sirves carne esta noche? ¿Qué te hizo pensar que esto era lo que quería cenar?”

“Lo siento, quedaba carne de la noche anterior, así que decidí usarla en lugar de desperdiciarla”, dijo la joven.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

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“¿Tú decidiste?”, contestó la suegra. “¿Olvidaste de quién es esta casa?”.

“Soy muy consciente de que es tu casa, pero...”.

“¡Pero nada! ¡Mi casa, mis reglas!”, interrumpió. “Ahora deshazte de la comida y prepárame un poco de ensalada, es la opción más saludable y si no fueras tan tonta lo sabrías”.

Altercados como este eran constantes, y Rosa no quería contárselo a su esposo porque temía que él se pusiera del lado de su madre y la echara. Entonces, en lugar de abrirse con él, acudió con su amiga para desahogarse.

Le contó todo y juntas idearon un plan que resolvería todo. Una noche, de la nada, la joven le ofreció a su suegra una taza de té. Su intención era mezclarla con polvos para dormir para que la madre de su esposo se fuera a la cama rápidamente.

Sin que ella lo supiera, Marta, que no confiaba en que ella hiciera nada bien, la había visto hacer la infusión. Había visto a la joven vaciar un pequeño recipiente de polvo blanco en el té, pero decidió seguirle el juego.

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Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Tan pronto como Rosa se lo llevó, la señora le pidió que le trajera un poco de azúcar para agregarle. Cuando la joven salió de la habitación, la astuta mujer mayor cambió las tazas para que su nuera se tomara la que tenía el polvo blanco.

Cuando la chica regresó, no se dio cuenta del cambio y se bebió el té de inmediato. La suegra esperó un momento antes de tomar el suyo.

Ambas mujeres se miraban disimuladamente. No hablaron mientras bebían sus tazas. Rosa estaba aterrorizada por lo que estaba haciendo, pero decidió no preocuparse. Marta la había molestado durante bastante tiempo. “¿Hasta cuándo soportaré sus insultos?”, pensó.

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La suegra sintió una punzada de culpa por lo que había hecho, pero decidió que, si eso le costaba la vida a Rosa, estaba justificada. Después de todo, el polvo estaba destinado a ella. “Esto le enseñará a no faltarle el respeto a sus mayores... si vive para contarlo”, pensó la señora.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pixabay

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pixabay

Las dos mujeres miraban a todas partes menos a sí mismas mientras esperaban que el veneno hiciera efecto. Cuando lo hizo, Rosa se sorprendió. Sabía que había puesto el polvo en la taza correcta, así que ¿por qué se sentía desorientada y débil?

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Se desmayó poco después y se despertó en el hospital. El médico le informó que casi había muerto por una sobredosis de somníferos y apenas había sobrevivido.

Cuando escuchó estas palabras del médico, se asustó porque pensó que podría haber matado a su suegra cuando se dio cuenta de que no había usado la dosis correcta. Después de que el galeno se fue, su esposo entró con su mamá y ambos estaban pálidos.

Marta le había revelado lo sucedido. Le contó a Rosa cómo la sorprendió agregando el polvo a su taza y cómo las había cambiado después.

La joven se sorprendió de lo cerca que estuvo de morir. Ella confesó que lo hizo porque quería pasar más tiempo con su esposo. José estaba enojado por la forma en que resultaron las cosas.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

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“Solo puedo ser feliz si las dos están felices la una con la otra. Ambas significan mucho para mí”, dijo el joven.

“Rosa, lamento haberte hablado con dureza y nunca haberte hecho sentir bienvenida. Solo quiero lo mejor para ti y para mi hijo”, dijo Marta.

“Gracias. También lamento haber intentado hacerte dormir. Has criado a un hijo muy amoroso”, respondió la joven. Se reconciliaron y, a partir de ese día, la suegra y su nuera se convirtieron en las mejores amigas.

¿Qué podemos aprender de esta historia?

  • Ten cuidado de a quién le pides consejo. Rosa cometió el error de confiar en su amiga antes que en su esposo y recibió un mal consejo de ella. Esto la llevó a intentar dormir a su suegra y eso pudo haberla matado. Todo se volvió contra ella y aprendió la lección.
  • La comunicación es importante. Rosa podría haber evitado su sufrimiento si se hubiera sincerado con José sobre cómo la estaba tratando su madre. No lo hizo y casi le cuesta la vida.
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Este relato está inspirado en la vida cotidiana de nuestros lectores y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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