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Una mujer en silla de ruedas | Foto: Shutterstock
Una mujer en silla de ruedas | Foto: Shutterstock

Anciana queda sola porque su único nieto desapareció un día antes de Navidad - Historia del día

Georgimar Coronil
29 dic 2021
05:15

Una anciana discapacitada se despertó sola al día siguiente de pedirle a su nieto que la abandonara. Esto la dejó triste porque faltaba un día para la Navidad, pero había un propósito mayor detrás de su partida.

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William Cordones era un hombre de 28 años que tenía dos trabajos que le gustaban: uno era a distancia como auditor interno, y el otro era cuidar de su abuela Julia.

Se había mudado con ella después de que la mujer se cayera por las escaleras y perdiera la movilidad en sus piernas. Él siempre se había culpado de lo ocurrido. En su opinión, si hubiera estado allí, la señora no se habría caído.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

William quería y respetaba mucho a Julia porque ella y su esposo lo acogieron después de que sus padres fallecieron en un accidente de tráfico.

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"Fue culpa de un camionero borracho", le había dicho la policía a su abuelita. El niño estaba ahí y lo escuchó todo.

William estaba decidido a no perdonarlo nunca, pero Julia y su marido, Tadeo, habían hecho todo lo posible por disipar la rabia y la tristeza de su corazón: su amor era suficiente.

Tadeo lo era todo para Julia, pero cuando el señor cumplió 75 años, tuvo un infarto mientras dormía y falleció en sus brazos.

Julia y Tadeo se amaron mucho. Ella era la única persona que podía contener la tendencia de Tadeo a perderse en su imaginación. A él le gustaba la escritura, y se destacaba escribiendo libros para niños.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

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De niño, William escuchaba a Julia leerle su libro favorito escrito por Tadeo. Cada Navidad, William y Tadeo se sentaban junto a la chimenea y escuchaban a la abuela leer el libro.

Dos años después de la muerte de Tadeo, Julia sufrió una fuerte caída mientras bajaba las escaleras de la casa. Tras conocerse que había perdido la movilidad en las piernas, William se hizo cargo y se mudó con ella.

Después de un tiempo, Julia empezó a notar que William se había cansado de cuidarla, así que decidió hablar con él.

"Me iré si es necesario", le dijo un día mientras almorzaban juntos.

"¿Qué has dicho?", preguntó él. "¿Adónde quieres ir?".

"A una residencia de ancianos", dijo ella, mirando fijamente su sopa.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

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"¿Qué quieres decir?", preguntó William, confundido. "¿Por qué tan repentinamente?".

"Sé que lo estás pensando, me he convertido en una carga estos últimos años sin mis piernas. Lo siento Will, me iré a una residencia de ancianos para que puedas vivir tu vida al máximo", dijo ella.

William se quedó asombrado y se limitó a observar a Julia en silencio. Ninguno dijo nada más.

El día antes de Navidad, Julia se despertó, pero no fue atendida por William. En su lugar, hizo contratar a una enfermera.

"Estoy aquí por el día, señora", dijo la enfermera cuando Julia le preguntó por cuánto tiempo la cuidaría.

"¿Eso significa que William volverá?", pensó Julia.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

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"Volveré mañana a la misma hora", añadió la enfermera, frustrando las esperanzas de Julia. Su nieto se había ido de verdad.

Más tarde, esa misma noche, la vecina de Julia le dijo que su marido, que volvía de un viaje de negocios esa noche, se había encontrado con William en el aeropuerto.

"Ya está, se ha ido definitivamente", pensó.

Llegó la mañana de Navidad, pero Julia solo vio a su enfermera, la señorita Penélope, y la mujer se marchó al mediodía diciendo que tenía compromisos familiares.

Se podía ver la decepción en el rostro de la anciana: ¿pasaría sola lo que debería ser la fiesta más alegre? Julia encendió el televisor de su habitación para escuchar las noticias, ya que era lo más parecido a la compañía, pero solo podía pensar en su situación, en su soledad.

Luego llegó la noche y Julia se sentó sola cerca de la chimenea; cansada de ser fuerte, se puso a llorar. Echaba de menos a William; sin embargo, en cuanto pensó en él, su nieto apareció en la puerta.

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Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

William se acercó a ella y le entregó una caja de regalo diciendo: "Feliz Navidad, mi adorable abuelita. Nunca te dejaré, eres lo único que me queda".

Julia quería saltar de alegría ante lo que estaba sucediendo, pero solo pudo levantar las manos y saludar felizmente.

Dentro de la caja, encontró un libro que había perdido hace dos años. Era una edición limitada, por lo que a William le resultó tan difícil encontrarlo.

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La única otra persona que tenía el libro era una mujer en otro estado, y fue lo que le hizo viajar, dejándola sola.

"Pequeño bribón, has jugado con mi corazón. No puedo soportar mucho", dijo Julia cuando William le reveló lo sucedido.

"Siento haberte hecho llorar, abuelita. Toma, por favor, léemelo, como en los viejos tiempos", le rogó. Julia accedió, pero lo más impactante ocurrió cuando abrió el libro: en la primera página estaba la letra de Tadeo dedicándole el libro a ella y a William.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

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Resultó que William había encontrado, en efecto, el libro exacto que había desaparecido hacía dos años. A Julia le hizo sonreír cuando lo pensó bien; el libro había vuelto a sus legítimos dueños.

"Eso, William, es la magia de la Navidad", dijo.

¿Qué aprendemos con esta historia?

  • El bien que se hace nunca se olvida: Julia fue muy importante en la crianza de William, y él nunca olvidó los sacrificios que hicieron por él, por eso no le costó estar ahí para ella cuando lo necesitaba.
  • No te culpes por algo que está fuera de tu control: William no podía predecir que Julia sufriría una mala caída y perdería la movilidad de las piernas, por lo que no debería haber asumido la culpa de lo sucedido, pero lo hizo, y eso le carcomió hasta que decidió buscar un cierre haciéndola vivir con él.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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